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El terremoto de Haití y los riesgos sísmicos

El término terremoto es una combinación de palabras con un significado claro: tierra en movimiento. Los terremotos pueden tener diversas causas: erucpciones volcánicas, impacto de meteoritos, explosiones, asentamiento de grandes embalses, …; pero es el desplazamiento de las placas tectónicas (causas tectónicas) el que provoca los más frecuentes y devastadores terremotos.


Las placas litosféricas se mueven unos pocos centímetros al año generando en su desplazamiento fuerzas de tensión, compresión o cizalla en función del tipo de borde que exista entre las mismas. Según la teoría del rebote elástico, las rocas sometidas a un esfuerzo pueden sufrir deformaciones y acumular energía (potencial) elástica durante varios años y al superar un cierto límite de la resistencia de los materiales, esa energía se libera en pocos segundos y las rocas se fracturan produciendo una falla o fractura del terreno que origina cuatro tipos de ondas sísmicas, dos que se transmiten a través del interior de la tierra (profundas): las primarias (P) y secundarias (S) y otras dos que se transmiten a través de la superficie: ondas Love (L) y ondas Rayleigh (R).
El foco de los terremotos se encuentra en una zona profunda de la Tierra llamada hipocentro y la zona más afectada es la que se encuentra sobre su vertical en la superficie, llamada epicentro. A menor distancia entre el hipocentro y el epicentro, los terremotos alcanzarán mayor magnitud y pueden clasificarse como superficiales (menos de 70 Km), intermedios (70-300 Km) y profundos (más de 300 Km).
De acuerdo con la teoría del rebote elástico, cuanto más tiempo tarde en liberarse la energía acumulada mayor será la magnitud del terremoto, lo cual es fácilmente comprensible.
Cada año se producen sobre la superficie terrestre unos 30.000 terremotos, de los cuales solo son perceptibles por la población unos 75, de los cuales 20 tienen efectos significativos y solamente 1 ó 2 resultan catastróficos.
El terremoto de Haití, al haber tenido como epicentro la capital, Puerto Príncipe, se ha convertido en uno de los más graves de la historia de la humanidad. Se habla de cientos de miles de muertos como consecuencia directa; pero la falta de agua, de alimentos y los riesgos de epidemias pueden incrementar considerablemente los efectos indirectos.
Sin alcanzar, de momento, la virulencia del terremoto que afectó en el año 1201 a Oriente Próximo y la zona del Mediterráneo con un balance de un millón de muertos, ni el de Shanshi (China) ocurrido en 1556 que se saldó con 830.000 víctimas mortales, puede alcanzar el nivel del terremoto de Kangra (La India) ocurrido en 1905 que mató a 357.000 personas, y parece claro que va a superar el récord del terremoto más mortífero de América, ocurrido en Ancash (Perú) el año 1970 que provocó 75.000 muertes.
Los terremotos con más víctimas mortales ocurren en una zona comprendida entre China, Irán y Turquía, en la que abunda el nefasto catálogo de terremotos que superan las cien mil víctimas mortales.
La magnitud o energía liberada por un terremoto se mide mediante la escala de Richter que es una valoración logarítmica (de 1 a 10) del grado de movimiento que se ha producido como resultado del mismo. La escala de Mercalli es una valoración cualitativa y con cierta subjetividad que se utiliza para medir su intensidad o capacidad destructiva con varios grados que van de I para los microsismos imperceptibles a XII para los que provocan una destrucción total. En el caso del terremoto ocurrido en Haití el 12 de enero de 2010, la magnitud fue de 7 grados en la escala de Richter; pero en la escala de Mercalli alcanzó un grado de XI o XII.
En los últimos años se observa que el efecto devastador, asociado a la escala de Mercalli, de los terremotos se ceba especialmenmte en los países pobres, ahí tenemos el ejemplo reciente de Haití. Por la contra, en países desarrollados económicamente los terremotos, incluso con mayores magnitudes en la escala de Richter, provocan menos daños y, consecuentemente, una menor valoración en la escala de Mercalli. Este es el caso de Japón, un país sísmico por excelencia, y Estados Unidos, concretamente la ciudad de Los Ángeles amenazada por la falla de San Andrés.
Lo mismo podemos decir del país vecino. la República Dominicana, en la misma isla La Española, que a lo largo de la historia sismológica de la isla, siempre ha sufrido en menor cuantía los efectos devastadores de los terremotos. Tal es el caso que, en el terremoto de magnitud 8 ocurrido en 1942 con epicientro en República Dominicana, los efectos más devastadores los sufrieron los haitianos que, además, soportaron las consecuencias de un maremoto.
Pero este hecho no es pura casualidad, sino una simple consecuencia de la aplicación de técnicas de previsión y prevención de los riesgos sísmicos. Realmente ya era previsible, y así advirtieron del riesgo los especialista, que en la zona de la pequeña placa del Caribe se produciría, en un corto plazo de tiempo, un terremoto significativo. Estas previsiones consideraban el mapa de riesgos y el hecho de que hacía muchos años que no se producía un terremoto en la zona.
El riesgo de que ocurra un terremoto viene dado por la fórmula:
R= E*V*P
Donde R es el riesgo, E la exposición, V la vulnerabilidad y P la peligrosidad. El valor de la exposición considera las zonas y la cantidad de población potencialmente afectada (unos 10 millones de personas, en el caso de Haití, que viven en las proximidades de un borde tectónico). La vulnerabilidad también fue elevada, pues los edificios y otras construcciones eran muy endebles ante cualquier ligero temblor. El valor de la peligrosidad viene marcado por la magnitud del terremoto que, como hemos señalado previamente, es función del tiempo transcurrido desde el último terremoto y la distancia al hipocentro.
Si logramos reducir los valores de exposición, vulnerabilidad y peligrosidad se reducirá el riesgo, y es precisamente esto lo que han logrado los países desarrollados. Por un lado tienen evaluados los mapas de riesgo y exposición, así como localizadas las fallas y controlado el terreno para medir mediante imágenes de satélite o interferometría de radar la velocidad de desplazamiento de las placas. Aparte de su conocimiento, la exposición poco se puede reducir, salvo algunas medidas de ordenación del territorio y la restricción de ciertas actividades especialmente sensibles a los riesgos sísmicos.
Sobre la vulnerabilidad las posibilidades de acción ya son más amplias. Son de destacar las medidas estructurales establecidas en las normas de construcción sismorresistentes reguladas por ley.
Sobre la peligrosidad también se puede actuar mediante las antedichas medidas estructurales y medidas no estructurales para el caso de que ocurra el terremoto: estrategias de protección civil, educación para el riesgo y el establecimiento de seguros.
Haití es el país más pobre del mundo occidental. A pesar de tener unas características ambientales similares a las de la República Dominicana, el otro país que ocupa la isla de La Española, la deforestación de los valles a causa de la demanda de madera por parte de la población, ha provocado la erosión del suelo y el empobrecimiento de su fertilidad, al tiempo que se han reducido las reservas de agua. Por estas circunstancias, Haití es un claro ejemplo de ecvonomía insostenible.

quiero sabes cuales son o por Marian (no verificado)

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